
Sería sensato el no hacerlo, no con la nostalgia que aturde, sino con la esperanza de un mejor futuro que obliga a la reflexión-acción. Resulta oportuno recuperar una cita del pensamiento del Educador Don Pablo Latapí:
"El tiempo de México, y también el de cada uno de nosotros, se agotan. Vivamos intensamente: que nuestra esperanza, reconstruida en este presente azaroso, crezca […] y se desborde hasta alcanzar el fin de los tiempos". (2008)
